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A todos nos ha pasado, por lo menos una vez, mirar nuestro
reloj y darnos cuenta de que estamos llegando tarde a una cita, a clase, para
coger el autobús o cualquier otra situación cotidiana. Pero, ¿es igual llegar
tarde a una reunión de trabajo que a la
cena familiar?
Por supuesto, es una falta de educación llegar tarde a
cualquier evento tanto profesional y formal como familiar o informal. Aunque
llegar tarde a la reunión es una falta de profesionalidad además de la falta de
educación. Llegar tarde comunica bastantes sensaciones negativas en el resto,
falta de interés, desmotivación, falta de respeto… Un ejemplo claro, es llegar
tarde a una entrevista de trabajo, que por el mero hecho de haber llegado tarde
aunque seas la mejor persona cualificada para dicho trabajo, los encargados de
seleccionar te descartan de primeras.
Según algunos psicólogos, llegar tarde se debe a la
percepción que cada uno tiene del tiempo, que viene determinada por el
metabolismo del cuerpo de cada uno. Pero, según mi opinión, la mayoría de los
casos de impuntualidad se deben a una mala organización personal y a los
atascos, aunque para mí, excepto casos puntuales, los atascos se pueden evitar
de muchas maneras, saliendo antes de casa, buscar alternativas de camino más
fluido…
Existen bastantes formas de mejorar la puntualidad, mis dos consejos de ellas es llevar una reloj encima y echarle siempre un vistazo para no perder
la noción del tiempo. Y mi segundo consejo sería usar un agenda, que puede ser
la misma que viene incluida en los teléfonos móviles, para tener apuntado todas
las cosas que se tienen que hacer y cuando, para evitar olvidos o confusiones
horarias.

Muy buena entrada!
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